jueves, 5 de junio de 2014

En el Corazón del Bosque III


Una vez mas nos internamos en lo mas profundo del bosque, en el corazón del Parque Natural de los Alcornocales. Mas de 20 km (según mapas) para poder disfrutar nuevamente de los canutos con su flora relicta y su fauna, de los viejos y enormes quejigos, de las inmensas lajas de areniscas y, como no, de la huella y costumbres de los hombres que antiguamente vivieron en estas tierras y quizás también de los que se refugiaron después de la caída del reino de Granada.


Poco tengo que contar. Las fotos lo dicen todo.

En el corazón del bosque III



Doncella de ondas rojas (Euphydryas aurinia)

En el corazón del bosque III



Mylabris quadripunctata (Escarabajo meloideo)

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Medioluto norteña (Melangaria galathea)

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Dedalera (Digitalis purpurea)

En el corazón del bosque III


En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En una zona de esta laja de arenisca llamó mi atención un numeroso grupo de unos diminutos seres que se desplazaban rápidamente por su superficie. Son los Archaeognatha o Microcoryphia, que constituyen un orden de insectos con gran numero de caracteres primitivos y que no suelen superar el centímetro de longitud. Se han descrito unas 350 especies y un gran número de ellas tienen su hábitat en grandes rocas.

Los arqueognatos son uno de los grupos de insectos que menos cambios evolutivos han sufrido desde su aparición en el Devónico, hace 390 millones de años.

En el corazón del bosque III



Estuve curioseando un pequeño abrigo rocoso y.......!Vaya! ¿Será lo que parece?

En el corazón del bosque III



Arrieros del siglo XXI

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Quizás los restos de antiguos chozos moriscos.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Restos de un horno.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Hace tiempo que abandonamos los senderos y caminamos bosque a través.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Aquí la flor del rododendro ya ha perdido sus pétalos.

En el corazón del bosque III



Y llegamos al canuto del río.
 
En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Empeine, hepática de las fuentes (Marchantia polimorpha). Crece en rocas húmedas y en bordes de arroyos.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Aquí encontramos lo que buscábamos, el "caballito del diablo azul o bella dama" (Calopteryx virgo), un género de odonatos zigópteros de la familia Calopterygidae. Vive en arroyos de pequeño y medio tamaño con arbolado cercano y aguas no eutrifadas. La presencia de esta especie es indicadora de una gran calidad de las aguas. La hembra deposita los huevos en las plantas acuáticas y las larvas necesitan que el agua mantenga su temperatura entre los 13 y los 18º.

En el corazón del bosque III



Ejemplar macho Calopteryx virgo.

En el corazón del bosque III


En el corazón del bosque III



Ejemplar hembra de Calopteryx virgo.

En el corazón del bosque III


En el corazón del bosque III


En el corazón del bosque III



Caballito del diablo rojo (Pyrrhosoma Nymphula) en comienzo del proceso de apareamiento.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



A ver si salvamos a este.

En el corazón del bosque III



Jejigo "alien".

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Otra de las numerosas pozas.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Restos de antiguos muros.

En el corazón del bosque III



Abandonamos el cauce del río y nos tomamos un corto respiro. Son muchos kilómetros y no podemos bajar el ritmo porque nos pillaría la noche.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



Subimos a un mirador natural.

En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III



En el corazón del bosque III

Y eso es todo cuanto puedo mostrar de un lugar que no merece sufrir la presión humana.





3 comentarios :

  1. "Los locos abren los caminos que los cuerdos recorrerán después", como siempre admirable tu blog, un saludo y mucha salud para que sigas enseñándonos los sitios que detrás todos queremosver

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    1. Gracias Jose, esa frase me ha gustado mucho.

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  2. Las fotos como siempre son estupendas y muy buenas macros, bellisimas capturas gracias Manuel...!

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