La Trocha - Rio de la Miel


"A cosa de una legua de Algeciras se empieza a subir una sierra áspera, pedregosa y llena de precipicios que llaman la Trocha...".
Leandro Fernandez de Moratín, 1796.

"... era una cabalgadura dura y peligrosa, especialmente en el paso de la Trocha, infestado de contrabandistas y carboneros, que cuando pueden se vuelven rateros y ladrones...". 
Richard Ford, 1845.



La ruta parte de la barriada del Cobre en Algeciras enlazando con el sendero de la Trocha para abandonarlo cerca de las Corzas y regresar por la garganta del Rio de la Miel.

Durante siglos debido a la barrera natural que formaban las sierras del Campo de Gibraltar, la comunicación entre Algeciras y Tarifa se hacía por rutas próximas a la costa. En su recorrido el viajero tenía que salvar importantes desniveles y el paso de arroyos que en épocas de lluvias lo hacía bastante peligroso. Ello duplicaba el tiempo que se necesitaba para recorrer una distancia parecida. Además tenían que soportar los fuertes temporales del estrecho y las incursiones piratas en el litoral. Por este camino el viaje desde Algeciras hasta Cádiz se hacía en tres jornadas.

La Trocha es el nombre que se le daba a un camino de herradura, imposible para carruajes que presumíblemente desde época romana, como ramal secundario de la vía Heráclea, hasta mediados del siglo XIX se usaba como atajo por las sierras del Campo de Gibraltar para llegar hasta Cádiz. Este camino suponía un ahorro de tiempo de una jornada para los viajeros que se dirigían a la capital gaditana.

La Trocha comenzaba en Algeciras teniendo su origen en la Bajadilla, pasando por Pajarete, la Cañada de los Tomates y El Cobre. Luego se dirigía hacia la ladera norte de las Esclarecidas pasando antes por el Cortijo de Matapuercos, el Huerto de los Mellizos y el arroyo de la Garganta Santa. Cercano a la Huerta de los Mellizos y antes de iniciar la subida se encontraba el Ventorrillo de la Trocha, primer descanso del viajero que partía desde Algeciras ó última parada de los que procedían de Medina Sidonia ó Cádiz. Existía otro ventorrillo en las Corzas y no había más hasta la Venta de Ojén a unos 15 Km del primero. En la actualidad ninguno existen como tal.

Desde que en 1868 se inauguró el servicio de diligencias que enlazaba con Cádiz en unas 12 horas y el camino costero también fue mejorando, la Trocha comenzó a dejar de ser frecuentada quedando su uso principalmente para los carboneros.



La diligencia Algeciras-Tarifa-Cadiz finales del Siglo XIX. La empresa se llamaba La Madrileña, tardaba 12 horas en llegar Cádiz y cambiaban los animales cada 20, 30 Kilometros en ventas y ventorrillos .









CARACTERÍSTICAS DE LA RUTA
FechaMayo 2010
LocalizaciónParque Natural de Los Alcornocales (Cádiz)
AccesoAlgeciras, N-340 al Polígono Cortijo Real y CA-231 a la Barriada del Cobre, calle Curro Muela
Poblaciones cercanasAlgeciras
Distancia 21 km.
Tiempo8 - 10 horas (depende de las paradas)
TrazadoCircular
FinalizaEn el punto de partida
DificultadMedia
DesnivelesAltura mínima:  47 m.   Altura máxima:  562 m.
EstadoSendero no señalizado, solo hitos de piedras en algunos tramos
PermisoImprescindible solicitar permiso en la oficina del Parque
Track Descargar aquí


Partimos de la calle Curro Muela muy cercana al comienzo del sendero Arroyo de la Miel.

La Trocha - Rio de la Miel



La calle acaba en este puente sobre el río de la Miel que cruzaremos.

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Subimos por un carril de tierra hasta llegar a la calle Camino Chorrosquina y nos desviamos un poco a la derecha para visitar la fuente de Chorrosquina que así estaba como podeis ver.

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Volvemos atrás y seguimos por la calle Camino Chorrosquina y continuamos hasta enlazar con el carril Cerro de los Machos alejándonos ya del núcleo de casas.

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Pasaremos por una cancela con un paso peatonal y al llegar a una curva dejamos el carril para bajar a nuestra derecha por un sendero que cruza el arroyo de la Cava. Iremos teniendo vistas del Campo del Gibraltar y del Cerro de la Rejanosa. A nuestra izquierda tendremos el cerro de las Esclarecidas Bajas en su vertiente Este.

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Cruzaremos el antiguo campo de tiro militar y el Cortijo de Matapuercos donde aún queda un antiguo pozo y una alberca.

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Quizás sea uno de esos monumentos de hierro oxidado que están de moda.

La Trocha - Rio de la Miel



Pronto llegamos al huerto de los Mellizos donde hay unas ruinas que los mapas topográficos marcan como el antiguo Ventorrillo de la Trocha, pero según un artículo de Angel Sáez, "La Trocha, una ruta por la sierra entre Algeciras y la Janda", éste se encontraba situado situado en la ladera que vemos más arriba. El Ventorrillo de la Trocha permitía un descanso a los caminantes que partían desde Algeciras y a los que que procedían de Medina Sidonia ó Cádiz. A nuestra izquierda encontraremos una fuente.

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Continuamos el camino y llegamos al bosque de ribera del arroyo de la Garganta Santa ó Garganta de la Fuente Santa. El nombre procede presumiblemente de las propiedades curativas que le atribuían a sus aguas "hidrosulfurosas y hepáticas", razón por la que en lo más alto de la garganta existió un balneario.

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Cruzamos el arroyo y el sendero gira a la derecha para subir por un tramo que aún conserva restos del antiguo empedrado de La Trocha.

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Vamos en continuo ascenso con buenas vistas de la bahía.

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El sendero va cambiando de ladera hacia la vertiente norte de las Esclarecidas.

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Descendemos hasta el arroyo del Saladillo tributario del Botafuegos, lo cruzamos y ascendemos de nuevo para pasar por el Puerto del Viento. Enfrente tenemos la Sierra de la Palma. Entre ella y nosotros está la garganta del Arroyo Botafuegos. En esta zona de herrizas cubierta de brezales pudimos ver algunas Drosophylum lusitanicum ó "atrapamoscas".

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Pasado el Puerto del Viento el sendero comienza a descender hacia la Garganta del Botafuegos a través de alcornoques, encinas, algarrobos y madroños.

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Pasamos por el arroyo de Aguafría y veremos rododendros de porte arbóreo con bastantes metros de altura que buscan la luz entre tanta espesura.

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Nos acercamos al arroyo Botafuegos atravesando grandes extensiones de helechos que a veces sobrepasan la altura de una persona.

La Trocha - Rio de la Miel



La Trocha - Rio de la Miel



Llegamos al arroyo de Botafuegos. Aquí dejamos el sendero de la Trocha que se dirige por el Cobujón de las Corzas hacia el Puerto de los Alacranes.

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Sin cruzar el arroyo subimos por su margen derecha a través de un camino que nos llevará al Puerto de la Zarza donde enlazaremos con el carril cicloturista.

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Llegamos a un punto donde veremos a nuestra derecha a lo lejos la casa de las Corzas.  A nuestra izquierda encontraremos una angarilla por la que podemos regresar directamente a través de un cortafuegos por Las Esclarecidas hasta el lugar de partida acortando la ruta varios kilómetros.

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Nosotros continuamos hasta llegar al carril que nos llevará por la falda de la Sierra de Luna hasta el Puerto de la Higuera.

La Trocha - Rio de la Miel



Caminamos por el carril en dirección sur durante 3 km hasta llegar al Puerto de la Higuera. Antes pasaremos por el Mirador de la Cabecera del Rio de la Miel. La foto que hay en el panel indicativo es del año 2000 cuando todavía los dos arbolitos que hay delante no tapaban la vista.

La Trocha - Rio de la Miel



Desplazándonos algunos metros del mirador podemos ver mejor la garganta del Rio de la Miel con Algeciras y el Peñón al fondo. A la izquierda Las Esclarecidas.

El Río de la Miel nace en la falda de la sierra de Luna, tiene una longitud de unos 9 km y transcurre entre las sierras de las Esclarecidas al norte y la del Algarrobo al sur desembocando en Algeciras. En esta zona sobreviven las especies vegetales relictas que constituyen la laurisilva (alisos, rododendros, laurel, fresno, avellanillo, acebo, durillo, rusco y varios tipos de helechos) supervivientes del clima subtropical de la Era Terciaria y que encuentran refugio en el microclima de estas gargantas o canutos donde perduran las condiciones iniciales de dicha Era gracias al régimen de nieblas y precipitaciones.

La Trocha - Rio de la Miel



A la izquierda podemos ver la Esclarecida Baja y la Alta. A la derecha el pico del Algarrobo.

La Trocha - Rio de la Miel



Llegamos al Puerto de la Higuera y dejamos el carril para bajar a nuestra izquierda por el sendero que nos llevará al Río de la Miel. Esta zona está catalogada como de máxima protección y es necesario obtener un permiso para poder realizarla. Hay que solicitarlo con cierta antelación, el nuestro tardó 10 días.

La Trocha - Rio de la Miel



Las intensas lluvias del pasado invierno han favorecido un gran crecimiento de los helechos que a veces ocultan el sendero.

La Trocha - Rio de la Miel



Pasamos por las ruinas del cortijo Manzanete.

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Llegamos a una bifurcación que nos llevaría a regresar por el camino de los Presidiarios. Nosotros vamos por la izquierda para descender hacia el río por la Senda de los Madroños.

La Trocha - Rio de la Miel



Pero antes nos desviamos del sendero para visitar la poza de la Cabezuela.

La Trocha - Rio de la Miel



La Trocha - Rio de la Miel



En el canuto del río de la miel existen numerosos tipos de helechos, algunos propios de regiones tropicales como el Psilotum nudum (único en nuestra hemisferio), Dryopteris affinis, Polystichum setiferum, y otros "amenazados" como el helecho de colchoneros (Culcita macrocarpa), helecho de sombra (Diplazium Caudatum), Pteris Incompleta y Vandenboschia Speciosa.

La Trocha - Rio de la Miel



Podéis ver el tamaño de los Helechos Reales (Osmunda realis) que rodean la poza. Esta especie puede superar los 2 metros de alto.

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Ojaranzo o rododendro

La Trocha - Rio de la Miel



Volvemos al sendero que antes dejamos y que más abajo cruza el río alejándose un poco de su margen izquierdo por la "vereda de los arrieros" ya en la vertiente sur de la sierra de Las Esclarecidas. Cuando llegamos a la "fuente de los cuñaos" descendemos de nuevo hacia el río para cruzarlo y andar ahora por su margen derecha. Muy pronto pasamos por el salto conocido como "cola de caballo"

La Trocha - Rio de la Miel



Más adelante cruzamos de nuevo el río

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Y llegamos a "la Chorrera". Aquí es donde acaba el sendero oficial del Río de la Miel que comienza en la barriada del Cobre.

La Trocha - Rio de la Miel

El  Wadi l-Asal  (Río de la Miel)  proporcionaba agua potable a los habitantes de Al-Yazirat Al-Hadra (Algeciras "la isla verde") y su nombre hacía alusión a la dulzura y calidad de sus aguas.

Entre las segundas taifas y el dominio almohade, vivió el más famoso poeta algecireño de la Edad Media: Ibn Abi Ruh, cuyo poema conocido como "El río de la Miel" figura en las mejores antologías de la poesía árabe de todos los tiempos. Este magnate-poeta de espíritu liberal y heterodoxo, posiblemente desde el obligado exilio por imperativo de los fanáticos alfaquíes, rememora una noche de fiesta que pasó en su mansión situada al borde del río que cruzaba la ciudad:

Detente junto al río de la Miel, párate y pregunta
por una noche que pasé allí hasta el alba, a despecho de los censores,
bebiendo el delicioso vino de la boca o cortando la rosa del pudor.
Nos abrazamos como se abrazan los ramos encima del arroyo.
Había copas de vino fresco y nos servía de copero el aquilón.
Las flores, sin fuego ni pebetero, nos brindaban el aroma del áloe.
Los reflejos de las candelas eran como puntas de lanzas sobre loriga del río.
Así pasamos la noche hasta que nos hizo separarnos el frío de las joyas.
Y nada excitó mi melancolía más que el canto del ruiseñor.

IBN ABI RUH
Algeciras. Siglo XII


La Trocha - Rio de la Miel



Continuamos el regreso hacia el punto de partida pasando por las ruinas del Molino del Aguila que data del siglo XVIII. El molino utilizaba la fuerza del agua para mover las piedras que molian el grano.

La Trocha - Rio de la Miel



La Trocha - Rio de la Miel



El cao del Molino del Águila

La Trocha - Rio de la Miel



Pasamos por la "fuente de las Niñas"

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Y el  puente de estilo medieval que da paso al carril que nos llevará al punto de partida 2 km después.

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Mapa de la ruta:

La Trocha - Rio de la Miel




Perfil de la ruta:

La Trocha - Rio de la Miel

Para ver en el blog todas las rutas por este entorno y montes cercanos:


34 comentarios :

  1. Pecioso y completísimo reportaje, como todos los que haceis.

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  2. Gracias Agustín, pero he de decir que los vuestros lo son aún más.
    Saludos.

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  3. ¿NO será más bonito seguir siempre por el sendero más pegado al rio Miel? Supongo se veran mejor las pozas

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  4. Hola Rafa, muchos tramos del Río de la Miel están "encajonados" entre paredes rocosas y otros tienen tanta vegetación en ambas orillas que es imposible acercarse a ella (muy frecuente en los canutos). Quizás en verano cuando lleve poca agua sea más accesible pero no en invierno ni en primavera.
    Saludos :)

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  5. Pero que bonita es mi Algeciras tocayo!!

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  6. De niño recorría esos lugares donde trascurría mi niñez... Hoy me ,os recuerdas con los maravillosos paisajes que me hacen seguir viviendo en ellos por la magia de tus fotografías. mil gracias por encóstrate.

    un abrazo

    Antonio

    LA CHORRERA

    Me gustaría ser piedra para estar
    siempre recibiendo ese frescor y esa
    lujuria de placer en mi cuerpo, mi
    cabeza se relaja y mis sentimientos
    se amontonan, con el golpe de agua
    que recibo.

    Piedras eternas, rodeadas de raíces
    de árboles centenarios, que se nutren
    de sus aguas, para poder subsistir.

    Ruido hermoso y potente
    que da tu cascada, con tus aguas
    limpias, frescas, milenarias.

    Sentir tus aguas con su fuerza sobre mí
    y disfrutar de tu frescor; pensé en
    esos momento, en hundirme hasta el
    fondo y vivir eternamente contigo,
    como una piedra más para los siglos.

    Antonio M. Medina

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    1. Precioso, Antonio!! Por un momento he sentido caer el agua sobre mi mientras lo leía. Sinceramente te digo que para mi es un honor y un placer que lo hayas escrito en este blog.
      Un abrazo.

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  7. Estimado amigo.
    Después de visitar el molino de Escalona y vislumbrar la corriente impetuosa que brotaba por ese espectacular brazo de agua en dirección al molino y charlar con sus dueños. Salimos en dirección paseando por el puente del río y por ese sendero el que nos llevó al molino del Águila.

    Antes de llegar a él cogimos una vereda para pasar por encima de él y seguir buscando las fuentes de agua dulce de las que se abastecieron el Molino y la casa de la Marquesa encontrando los tubos aun sin corromperse pegados a el caño de su fuente y el resto de los tubos para hacer llegar el agua a dichos lugares.

    Encontramos alguna fuente más en su ladera y el espectáculo era majestuoso. El río se dejaba caer sobre los meandros saltando por las rocas y sembrando sus laderas de ese verde verde inalterable.

    Los años se me cuelan en mi cuerpo, aunque mi mente tire de ellos solo me quedan los recuerdos y intentare este año en julio volver a mis 81 años a intentar beber de nuevo de la fuente del Águila y aferrarme a los chaparros los que de niño cubrieron mi cuerpo con la sombra que provocaba su cuerpo.
    Un saludo.
    Antonio.
    A un chaparro
    Por el camino espolvoreado
    de tierra y arena,
    a la orilla de su río,
    chaparros adormecidos
    fecundan sus veredas.
    El musgo brota inerme
    junto a sus pies desnudos,
    que se nutre de la sabia
    que reavivan sus raíces,
    que alimenta su estructura.

    Sus tallos son nueva vida,
    la que brota de sus hombros,
    fecundos aparejos
    vislumbra su estructura
    que desmontan y mecen
    para saciar su hambre,
    sin pensar que algún día
    nos negarán su sombra
    y perderemos su efigie.
    Aquella donde sosegar
    el alma, buscando su frescor,
    abrazando su misterio,
    donde se mecían
    con risas y caricias
    los niños en su lozanía.
    Antonio Molina Medina

    Era Juanito. El hijo de ‘Curro’. El de los ‘Forrajes’.
    De su mirada se vislumbra
    alegría a raudales que denotan
    las facciones de su rostro.
    Era un año de buena cosecha,
    la parva era inmensa junto
    al monte de trigo, de grano aventado,
    le embelesaba e ilusionaba.
    Sonriendo de ver como los pajarillos
    revolotean sobre la mies dorada,
    apropiándose de algún que otro grano
    el que en su pico portaban.

    —¡Maestro!
    Suena una voz en la puerta de la angarilla.
    Juan aparta la vista del montón de trigo
    y la dirige con lentitud al personaje
    que ha interrumpido sus sueños.

    —¿Echamos un cigarrillo maestro?
    Le dice con parsimonia el desconocido.
    Juan se acerca a él y le devuelve el saludo,
    extrayendo del bolsillo del pantalón
    su petaca de picadura,
    que abre con suavidad para arrojar en su mano
    un golpe de picadura de tabaco de Gibraltar
    que deposita con pericia en el papel
    blanco que ha sacado del pequeño
    librillo de ‘zis-zas’, y que
    envuelve con habilidad
    para pasárselo por la punta de la lengua
    y enrollarlo con sus habilidosos dedos.
    —¿Tiene usted mixtos maestros?
    Le insiste su anónimo acompañante.
    Juan saca del bolsillo de su chaleco
    un mechero de hierro con una larga mecha
    que se acopla en una mano y con la otra
    frota la rueda salpicando unas chispas,
    que arrimando la mecha a ellas
    y con un poco de viento provocado
    por el soplido que brota de sus pulmones
    hace que el rescoldo emerja de ella,
    para encender sus cigarrillos,
    aspirando con avidez el humo blanquecino,
    que entreabierto surgen de sus labios,
    en su descanso merecido.

    —Parece que este año es buena la cosecha
    —No ha sido mala —le contesta.
    Esbozando una sonrisa que
    envuelve las arrugas de su rostro
    haciéndola más placentera.
    Antonio Molina Medina

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    1. Impresionante Antonio. Muchas gracias por este gran aporte. Un abrazo.

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  8. “Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes al héroe que hay en tu alama! ¡Conserva santa tu más alta esperanza!
    Friedrich Nietzsche

    Queridos amigos.
    Ya en casa y con la batería de mis sentimientos cargada y colosal, después del regreso de mi nacimiento, dejando tras mí miserias humanas entre confesiones sin respuestas, donde prolifera la ignorancia y la cordura se quedó entre los animales de la sabana.

    Todo les da igual. Cuando una sociedad te mira a los ojos y te dice que "tienen lo que se merecen", y no hacen nada para intentar su cambio es mejor escapar de ella ya que hasta su propia sangre te rechaza y su comodidad apesta a la nada… Quizás el calor agote sus conciencias o luzcan briosos los 'jerjenes' y las ortigas, de los que les secuestraron entre alcohol, ira e incultura. La ficción es más real que la verdad que molesta hasta las cucarachas que vuelan por los sembrados como adornos de su incultura y conformidad bien expresadas, dándote la vuelta ya que los versos reales de las almas sencillas nunca pueden callar, y menos ocultarles, su propia realidad.

    También pocos, pero superando mi cultura se placen de tenerme a su lado, y como señal de realidad, ellos se han preocupado de amontonar mis libros en bibliotecas por la ciudad, entendiendo esos versos muy largos que les han atrapado y posan al lado de mi figura esperando que siga caminando al lado de ellos y que no olvide… ni les olvide en esta mi otra tierra que cada día es más real y a mis ochenta y tres años de cultura, solo posa mi alma y la visión de mi propia realidad.
    01.08.25
    Antonio Molina Medina
    https://chorrosquina.blogspot.com/
    Si quieres seguir mis pensamientos por aquí me encontraras. Los foros son una mentira la que entorpecía mi mente dejando paralizados mis sentidos. Ya libado la miel de las abejas me quedo con la miel de las colmenas de la libertad; Saludos y ya con mis 83 años la lucha no cejara aunque me vea en soledad.

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    1. Sabia reflexión Antonio. Muchas gracias. Un saludo.
      Manuel

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  9. Y subió a las alturas
    Desde un majal alto sus sentidos se agitan, sonríe su alma y su cuerpo le incita a seguir esos pasos por los que él recorría. Posaba su cuerpo entre las piedras de su finca mirando a las bestias que eran marcadas con el hierro. Mientras, él displicente y curioso, se sonreía y a la vez se asustaba con los mugidos de los animales a los que les quemaban con sus letras. El tiempo que ellos vivieron en manos de sus dueños, en el cortijo ardía la lumbre en troncos enrojecidos por las llamas de la verdad y estimulando con su calor la nueva vida de la libertad.

    Fatigado y sin ira, volvía su mirada a la explanada de su vivir; los animales muertos eran devorados por los buitres que custodiaban desde los aires la flora y su vivir. Quizás de mi pecho mane, como agua tardía y sin piedad, esa melancolía nocturna y medio dormida que cayó sobre mi utopía mientras, por los terrenos de los prados, quedaba secuestrada la libertad. Mi propio espíritu enloquece entre la polvareda de los caminos por los que ando, ya que mis huellas comienzan a dejar los asfaltos de la deshonestidad.

    Los años se fueron con la tempestad que se apoderó de nuestros sueños, y él se abrazó a su aire dejando posado en la cumbre, entre lágrimas, los sueños que seguían en mi inquebrantable fe, tocando el cielo con los dedos, aunque los rayos solares quemasen las huellas de su fertilidad.
    08.09.25
    Antonio Molina Medina

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  10. Naturaleza ya sin sombras
    Buenos días naturaleza, hoy es un día triste para ti…
    y para todos nosotros, ya que los que están ya
    camino de desprenderse de su sombra, nos quieren dejar
    el hábitat muerto para la humanidad;
    campos secos e inundados de muerte,

    silencio en los acantilados cuando nos ronde la muerte;
    destruida la materia y los huesos de los ausentes,
    seres que nada perciben, sólo vivir el momento
    (esos pocos que se ríen en los continentes),
    mientras, los grillos siguen dejando sus cánticos a pesar
    de las botas miserables de los seres innobles y triviales y
    de las cucarachas placen a sus anchas ya que nunca mueren.

    Seguimos sufriendo, alterados por las hordas de la maldad
    y sin posibilidad ya de sentir los dolores de parto
    por esta nueva sociedad, que nos quita el amor y la vida
    con discursos propios de los portadores de los infiernos,
    ya que el cielo se abrió en canal para recoger a sus muertos,
    ya encadenados y posesos por la vanidad y las trompetas
    del sonido del viento y sin amor a lo cierto, ya que lo suplen
    con el odio y la ignominia y sonrisas de ángeles muertos.

    ¡Ponles freno!
    Grítale al viento que la luz se presiente y los sueños no
    nos dejan mirar para otra parte.
    Sombra mía, nunca me abandones y acompáñame en mi silencio,
    que no sea una barrera para el olvido de los años transcurridos,
    anidándose en mis sueños ya desde mi nacimiento;
    acongojado hoy me encuentro y lleno de esos sueños
    los que mi alma sentía caminando por la trocha de esas aguas y
    molinos cargados de sacos con el pan recién hecho.
    Antonio Molina Medina

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  11. ¡Vacío! Donde nació una MUJER, mi madre.
    Mi madre me dijo antes de morir: "¡hijo! cuando muera,
    propagas mis cenizas en la tierra de mi nacimiento;
    su vivir fue muy costoso desde que murió su madre;
    ya despojada de sus años primeros, ya sin madre que
    me tuviese en cuenta, solo el sufrimiento fue el regalo

    que me dejaron, quiera o no quiera, en mi tierra y
    sin pizca de libertad y solo por ser mujer envenenaron
    mi conciencia desprendida de su seguridad, ya vacía
    de contenido y sin defensas que guardar y poseída de miedo."

    "Yo dormía en el suelo aferrada a mi perro y siempre
    vigilada por el tronco ardiente de la candela del que
    me sembró en la matriz, aquí en la tierra y no dejo
    que los sueños se posaran en ella. Brotó mi cuerpo
    desde mi tierra, aplastada por las botas de hombres,

    entre pisadas de puercos y ladridos enmarañados,
    cuyas zarzas encabritaban los caminos, incluso se
    alteraba el brioso viento para que los sueños se
    ocultaran de todas sus ilusiones, ya que los nuestros
    eran inalcanzables por el hecho de ser mujer."

    Noches donde, la oscuridad, la compartía con
    su perrillo, la alfombra de los pies de su cama,
    para escapar de las botas opresoras del que puso
    su semilla para vivir torturada y fría.

    Hoy luce la claridad sin mente que recogió y recoge
    los sentimientos de los que nos dieron vida, años
    y sustento; calor del corazón y lágrimas sin consuelo,
    junto a la sangre vertida aplastando esa gangrena
    con la que poblaron su cuerpo.

    Mientras, la materia que quieren infiltrar, corromper,
    se mofa y baila sin una pizca de fe…ante los
    despojos y trozos de cuerpos que cubren el planeta,
    entre bocanadas de sangre sin valor, ya que
    dejaron las monedas de oro junto al oro negro

    explotando la materia para satisfacción de esas
    mentes enfermas que solo transmiten dolor y
    destrucción y sin llegar a conocer ni una pizca de amor…
    15.03.03
    De una mujer nacida en el Cobre: Algeciras, Andalucía
    Antonio Molina Medina

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    1. Muchas gracias Antonio. Es un gran honor y un placer que escribas esto en mi blog. Conservaré siempre cada una de tus publicaciones.

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  12. Y SU VOZ ATRONÓ ENTRE SU GENTE
    Con voz potente, consciente de la verdad que sentía en lo profundo de su ser. Y se acercó a su gente, y, entre niños, amigos y familia enseñó sus cartas y se puso a leer pequeños textos, breves poemas, de seres que un día existieron. Su cerebro se agita y se retuerce. Las letras se esparcían ya que provenían del campo, mientras sus pisadas que ya no son suyas, agitan la tierra y el polvo de los caminos y cultiva la piel de su alma.

    ¡Tierra mía! Dulce Andalucía de suave armonía del campo, de siega y recogida de frutos…Donde lo creado se aprieta entre sus manos aflorando su jugo que, meloso, endulza hoy su cuerpo.

    Los surcos del arado, dejan al descubierto los frutos que acarrea con sus manos come y bebe, sobre el calor del astro que nos calienta, mientras el aire trasiega por las hojas de los sembrados donde los vecinos trabajan y miman cosechas de pan y vino, enardeciendo sus almas. La sed estéril se agita y los calla, se asombran y enmudecen, mientras mastican los ojos de las parras.

    Caminamos entre ojos que nos observan y nuestros corazones se agitan y se quejan. Su tiempo se agota y el hambre le puede y le abrasa.
    En la añeja cantina, un hombre se duerme y por cuatro monedas, hoy, lo enmudecen, mientras el hambre penetra en su choza y se hace obligado gritar sin conciencia … otros le censuran, le roban el amor y el honor y la ira. Se burlan y rezan a mandíbula abierta.
    La muerte se agita y se cuela en su choza, mientras los caminos se agolpan sin tino y en las ciudades se sienten seguros los que, con monedas, dominan el mundo.

    Los políticos se jactan, y se elevan en sus aposentos, por viles pergaminos, algunos sin letras: guerras y destrozos ¡muertes prematuras! Políticos que se creen dueños de todas las haciendas. Banqueros que expolian y nos roban la sal, seres de corazón de plomo que solo defienden su vil metal. Por los raíles de la vida circulan trenes repletos de cosechas; barcos colmados de grano, que terminan en sus aguas para cubrir el expediente de mercados; otros nos roban con alquileres obscenos; comercios que nos explotan ya que solo viven hoy los vivos y digo bien "los vivos" que nos saben explotar...Son gusanos que nos recortan hasta la debilidad que nos retiene con maldad.
    Ellos lo saben y no lo podemos evitar. Y no podemos entrar en su mundo ya que la vida es un sueño y tiene fecha de caducidad.

    Hoy canto y no por capricho. Es porque me rio y prometo. Y contrariándoles miro a los ojos y los veo: son rutinarios, no viven lo vivido. Por eso escribo, y el que lo imprime se jacta de ello. Y canto y me recreo encharcado entre brazos y manos, y me siento seguro mirando sus ojos que atraen mis manos. Entre añejas chozas repletas de cántaros y crujen las puertas, silban las ventanas de mis prioridades.

    La historia me atrapa y no se hace sorda.
    Me silba al oído bellas Historias, doctrinas de antaño, donde el cerebro humano está siempre disponible, ante la razón, el amor y los sueños que hoy almacenamos.
    Antonio Molina Medina
    Discípulo de mi único Dios:
    Federico García Lorca.
    04/004/26

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  13. TODA LA VERDAD
    A pesar del desorden y de tanto sin latidos,
    no me puedo quedar quieto ni extrañarme hoy, amigo.
    Son verdades que, aunque duelan a más de uno
    en su conciencia, no tiene nada de extraño ni nada
    a lo que poner pegas. Solo es así nuestra tierra,
    donde un puñado de cuatreros se jactan de ser
    los dueños de lo que un día dios dijo:

    "Recorred el mundo y predicar el evangelio..."
    Pero lo que nunca les dijo fue:
    Cread vuestra parroquia y extorsionar a 'tos'
    vuestros parroquianos para vivir vuestra vida,
    dominando las conciencias y apoderaros
    de todo lo que sale de la tierra."

    Hoy la luz está en la oscuridad y la oscuridad
    en la nevera, ya que no hay ni para comer. Y
    por techo, las estrellas.
    El pueblo, sigue dormido por tanto dios
    que les nombran y no sabe que Dios está
    en la CULTURA QUE LES NIEGAN
    como la que a mí me negaron
    desterrándome de mi propia tierra.

    Pero me la encontré a la orilla de
    mi rio de la Miel sentado, entre las cabras
    de d, don. Miguel viendo su agua correr
    la que bebí con placer,
    para percibir en mi conciencia
    ese sabor del saber.
    Antonio M. Medina
    20/04/17

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  14. Estimados seres humanos.
    Toda la vida entre batallas y pérdidas de palabras; encontré el corazón, aunque repleto de ilusiones las que recibí en mi nacimiento en los pastos de la vega, a la sombra de la Alhambra, en la eterna Andalucía; para seguir mis pasos a través de los ríos y montañas, camino de las aguas, en la unión de los dos mares y a la sombra del Peñón que malvendieron en su día los patriotas entre banderas sin colores ni sueños que las bendigan.

    Expulsado de su tierra, de ese cortijo en la sierra donde vivió sin conocer la ira de sus habitantes y si el amor de sus ocupantes y el de sus allegados que poblaron estas tierras de Chorrosquina; amparado por la luna y el sol que le alumbraba y calentaba sus días; mientras su alma, la dejaba aparcada en cualquier cerro sin miedo que la presentaran en los cerros de la ira, ya que él nunca quiso esa braveza de la nada ni del todo que mancilló sus actos por esa sociedad más sencilla, más humana, más condesciende y sin sangre derramada; aunque los estragos que, sin impunidad, perpetra esta moderna y cínica sociedad en boca de sus patriotas que nos dejan sin dioses que nos amparen ya que ese reino que nos prometen está abocado a ser destruido ¡que no es de este mundo…que es del otro… ! El reino que tanto nos prometieron desde niños; esos dioses no son escuchados, ante la destrucción que provocan sus creyentes, mientras algunos, desde otros lares, defienden y dan de comer al hambriento y techo al peregrino de la raza humana.

    Hoy, los muertos son contados para degollar su humanidad y ya sin retorno que guardar, ni hoces o guadañas, cuellos que cortar ya que esos seres humanos desaparecieron dejando rastro de su humanidad… mientras, entre risas y muecas de maldad, algunos quieren acabar con la humanidad con las guadañas y el hocino; continua la vida, se sobrevive a lo inmoral mientras hoy solo las tapias de los cementerios se quejan de que no las asaltaran, ya que están vacías de esos cuerpos que pueblan los campos; ya que, aún sin haber nacido, es arrancada la vida entre explosiones de muerte, sin procesiones de gentes pidiendo su nulidad.

    Quizás hoy esté violando las leyes que nos expulsaron de nuestra tierra, hace ya una eternidad y aunque el tirano de turno no esté presente, dejo bien sembrada su maldad, por los campos y ciudades y una raza que guardar para que esto no cambie, leyes hechas por inhumanos terrestres que se mofan de las vidas que iluminan este paraíso que ellos no puedan controlar.
    Solo sé que existo y no me puedo camuflar ni entre las zarzas que hieren… aunque regueros de sangre se apoderen de mis carnes, sin poderme ocultar de mi propia realidad con él poder que me dio; mi Andalucía al nacer entre sus chumberas y ríos de miel de las colmenas que de niño me alimentaba su miel.
    ¡NO A LA GUERRA!
    30.03.26
    Antonio Molina Medina

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  15. 2
    NUNCA ACABARON CON NUESTRAS ILUSIONES, Y MENOS CON NUESTRA IDIOSINCRASIA.

    Volvimos de ver tanta escasez de alimentos en las perolas… No sabíamos cómo decirle como estaban de alimentos. Ya que él savia los que se juntaban a la hora de comer en cada casa.
    Él nos miraba y, sin preguntarnos, viendo la cara que poníamos, nos decía muy serio:
    - antoñillo: tu vete hoy a comer donde tu tía Mercedes. Y tú Juanito… veta a comer a donde tu tía María…
    Así trascurría nuestras vidas… compartiendo con las familias lo que tenían para mitigar el hambre…

    ¡Y ahora nos vienen dando lecciones de no sé qué los que nos hicieron abandonar a nuestras familias y ser emigrantes! ¡Toda una vida! Y menos mal que algunos encontramos a familias como las que habíamos dejado detrás nuestro, a las que, hoy, les estamos agradecidos por darnos trabajo y comida en otra parte de nuestra tierra, y asumir que éramos, emigrantes.
    Precisamente hoy los sucesores de los que fueron capaces de abandonar a su pueblo por el rencor de una guerra incivil con la que nos masacraron, nos vienen dando lecciones de patriotismo… y de banderas. Pero de lo que nunca fueron capaces es de despegarnos de nuestra tierra y Cultura, sino que nos afianzaron más en nuestras ideas y en no olvidar a los que tanto nos enseñaron… en la tierra donde nos parieron: ¡Nuestra Andalucía!
    Antonio Molina Medina
    21.04.26

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  16. Aún sigue respirando
    Que triste llegaba el aire
    De ese lejano huerto
    Donde él lo respiraba

    Con sus pulmones abiertos
    Desde su añorada granja
    Donde su cuerpo volaba

    Entre chumberas e higueras,
    Cabras sin conocimiento.
    Corazones que vibran

    Esparciendo las semillas
    De garbanzos y cereales
    Para comer en invierno

    Y calentar nuestros cuerpos
    Entre los troncos de leña
    Alrededor de la lumbre

    Escuchando sus recuerdos
    De los que, un día, sintió
    Hasta el calor de sus cuerpos

    Con cuentos de monstruos
    Ellos nos asustaban, para
    Que curioseáramos en ellos.

    A algunos se nos altera el pensamiento
    Con esos frutos corrompidos
    Que ladran en nuestro huerto

    Cuyo eco nos incomoda
    De voceras de otros tiempos.
    Se asoman orgullosos

    A los campos de ceniza
    Y, de huesos, en el barbecho.
    Quizás solo la oculta verdad

    Comida por los lamentos
    Los que escurren su miedo
    Se hagan limpia semilla

    Pletórica de sentimientos
    Desde los semilleros
    Que quedaron en su huerto.
    22.12.25
    Antonio Molina Medina

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  17. Gritó
    Gritó y, gritando, se perdió en la noche
    Por tierras extrañas y que luego hizo suyas.

    Buscando tu ausencia, soporte de vida
    De sueños sin ira; y sigo gritando

    Pero ya sin cautela y con menos ira,
    con gritos de rabia por todas mis venas;

    Por la lejanía, ya que tú mi tierra,
    Ausente de tu aroma, hoy he de caminar

    En tu lejanía; sin mi Andalucía.
    29.03.26
    Antonio Molina Medina
    El hijo de la señora Luisa.
    Nativa del Cobre-Algeciras

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  18. La chorrera y sus aguas.
    Las aguas de su río se aúpan sobre los pedruscos ya añosos y bien labrados por el tiempo de sentir las caricias de sus aguas, dejando el asonado, sonoro tronar tras la caída desde los redondos peñascos, interrumpido por el gorjear de los pájaros que revolotean entre los árboles de rama en rama, camuflados sus cuerpos por el verde, verde de sus hojas y amparados por la vegetación de la falda de la sierra, mientras la fresca agua de la garganta les aplaca su sed picoteando sus aguas, hundiendo sus picos y deleitando los cuerpos cercanos a su cascada.

    Suspira hoy su alma, dejando al descubierto esos sentimientos que se apuntalaron desde la primera vez que introdujo su menuda figura entre las aguas del río que cubrían su menudo cuerpo, sin prendas que lo cubrieran, en las pozas que formaban sus aguas junto al deleite que el aire traía; esas notas musitadas que fluían y se apoderaban de él. Desde esos rincones del río, entre las hojas verdes de sus árboles, estaban camuflados de pajarillos sin jaulas, repletos de melodías que movían hasta la corriente de las aguas.

    Adormilado, pero seguro, solo miraba sus aguas dejando entreabiertas sus pestañas para permitir que los sentidos se unieran a tal proeza, aferrarse a sus aguas y dejarse llevar susurrando al viento que no se detenga ni expulse su cuerpo, ya que solo su soledad y el sonido del canturrear de las aves, y el serpentear del cauce de su río en dirección a sus molinos, para seguir a los sembrados y huertos de la comarca, que agradecen la humedad para su fertilidad; la de frutos y plantas olorosas y benéficas que los curanderos (a los que algunos debemos nuestra vejez); entre susurros y sueños, nos salvaron desde nuestra realidad.
    14.11.25
    Antonio Molina Medina

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  19. El mendigo
    Un día veréis a este mendigo de las letras, pedir limosna de puerta en puerta buscando el final de su existencia para recoger el fruto de la ciencia antes de abrazar con fuerza ese puñado de cenizas que serán su tumba, ya sin conciencia. Aunque antes de partir seguirá recogiendo esas secas muñigas que el sol degusto su humedad por las praderas; eran recogidas en sacos de hilos cernidos para encender los fuegos de la candela la que nos calentaba la estancia en las noches tibias, frías y a la vez se arrimaron a los pucheros de papas y garbanzos en nuestras comidas caseras. mientras los seres humanos que pilotaron y fueron nuestros guías, nos sonreían azuzando a nuestros sentimientos y pasitos trenzados a su vista, para seguir incluso sus propias enseñanzas e ideales de nuestra cultura, que nos dio alas para seguir asumiendo el difícil trayecto antes de nuestra partida, llevándonos consigo nuestra propia sombra que colmó de sueños nuestra propia existencia.
    30.10.25
    Antonio Molina Medina

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  20. NOS QUITAN LA NADA
    Hubo un tiempo que el hambre aporreaba nuestras puertas,
    las que no tenían la señal blanca de la opulencia. El aire
    de la miseria se filtraba hasta por los tejados de cañas, helechos
    y palmas para soportar la lluvia y el frio del invierno....

    Pero los nuestros lucharon contra ella; algunos la vencieron,
    otros dejaron su vida por ella, pero nos legaron su aroma.
    ¡Y sus ideas!

    Pasaron muchas Lunas. Los puentes se plagaron de nostalgia
    y la vida nos devuelve hoy la misma cara; los mismos que
    enturbiaron nuestras mentes, nos mandan otra vez la pobreza.
    el hambre, la incultura… ¡otra vez la nada! Ya, ni la mente
    se acomoda, ni se ajusta. La luz, que nunca se apartó de
    nuestras sombras; la que nos alumbró y alumbra por las veredas y
    caminos donde dejaban sus huellas las ruedas de carros, pezuñas
    de bueyes, y cascos de caballos junto a pisadas de abarcas y
    botas agrestes.

    Hoy, por esas veredas de asfalto y ruido, contaminación y
    Putrefacción enfilan nuevos seres, cuya fuerza los mueve,
    que el corazón no entiende de fronteras ni nadie es capaz
    de dominar sus mentes si ellos están presentes.

    Y, ante la nada, sonríen con los dientes apretados mientras
    el corazón mueve sus brazos y deja fluir sus mentes
    envueltas en la esperanza, la que nunca se pierde,
    ya que es una flor insaciable tierna y floreciente.
    Antonio Molina Medina

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  21. HAMBRE MÍA
    Abrió su ventana y miro la distancia que lo separaba de su alma sin la nada.
    Expandió sus alas y comenzó su vuelo. Certero, firme, hoy, su volar por el alto cielo.

    El aire lanzaba silbidos de antaño, melodías de suaves palabras de versos y sollozos, que su alma escanciaba y las hacía sinceras, palabras que conversan que hieren y queman. Llamas que devoran y siente su pena que la hace afluente, sincera.

    Entre pentagramas, los surcos del arado que aporrean sus dedos, perforan la tierra; acariciando sus senos, besando la sangre que altera su rumbo, el de su respirar de lento a profundo.

    Jadea con fuerza y se enfrenta a la brisa que frota su rostro, mientras su voz pestañea. Se siente el latido de un corazón que se quema entre las ascuas del tiempo de olvido. Arde la candela y atiza su llanto.

    Son llamas que vibran sollozos alados y, arrima el costo, que queme su alma y suenan voces de seres que aman, y surte del llanto, susurros que, atrapando, sueños y quimeras, de voces que claman, que fueron sus sueños, cual adormideras, hasta fondearnos, y así abrazarnos entre, lágrimas sobrias de los poseedores de la añeja escuela, cual seres de leyenda, cuya luz nos guía en las noches oscuras.
    Candil en la tierra. Voces aun quebradas, cruzan por la sierra y vibran sobre las aguas que separan dos tierras.
    Antonio. M. Medina
    24.05.26

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  22. SU TIEMPO, CAMINA ENTRE PAISAJES
    Corre el reloj en esta singladura que es la vida,
    por donde caminamos, buscando luz y
    también la muerte.
    Quizás la luz se deje sorprender
    entre las nubes en un amanecer.
    Y las pestañas se dobleguen por
    el intenso sonido de la mar.
    Las olas rompen contra las rocas,
    las arenas nos convencen de
    que no debemos luchar contra ellas,
    porque son productos de un pedazo de su mar.
    Pasan los años y el contador no deja de correr.
    Y la distancia no deja de minar los sentimientos
    que almacena su alma.

    La vida se inhala en plegarias.
    Pletórico, sigue inspirando lo que un día fue,
    producto de un sueño y un largo amanecer
    en un trabajo cierto y fiero
    que nos hace ver entre cristales,
    que la vida merece ser vivida,
    apostando con los sueños de otras gentes y
    otros credos, sabiendo que la verdad,
    está en cada uno de los mortales de esa
    Andalucía de montes, ríos, mares y llanos.
    Antonio Molina Medina
    29.05.26

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  23. Solo una sonrisa contra la ira y la malicia
    Con su cuerpo apoyado en un chaparro,
    al borde de la sierra, mi destino mira a
    la lejanía a esas aguas que transitan por la Bahía.

    Dos tierras que separan continentes,
    dos culturas que forjaron su conciencia;
    placen sus aguas respetuosamente dando
    ese placer a su mente a pesar de la distancia

    y el tiempo transcurrido en el crecimiento
    de su vida, sus ojos se posaban sonrientes
    en ese paisaje verde y seguro que le
    rodeaba y diligentemente le abrazaba el aire

    que surcaba entre su cuerpo y la nada;
    su apacible respirar ya no se agitaba,
    profundizando el esplendor que
    el aire le ofrecía, penetrando

    en sus pulmones sin cuantía
    haciendo temblar hasta su frente
    la que posaba entre sus manos sintiendo
    como volaban sus pensamientos,

    ya que ni sus pasos se alteraban,
    eran decisivos para separar su mente
    atormentada de esa florida sombra
    pegada al tronco de su alma capaz de

    protegerme de esos recuerdos,
    los que aun desde mis raíces,
    me mantiene firme y sereno ante
    los aconteceres y silbidos del aire

    que depositan al trasponer desde mi cuerpo,
    balanceando las hojas de sus ramas,
    dejando mis ideas más claras y
    ya sin tinieblas que azoten los sentimientos

    los que revolotean con los pájaros, aunque,
    como un mortal… sin alas, se quedaba,
    solo con sus recuerdos los que protegían
    con su gente guapa de su Bahía.
    12.04.26
    Antonio Molina Medina

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  24. Para qué queremos vuestra manchada y mentirosa paz…
    Y mi corazón siempre estará seguro en esas tierras altas y transpuestas de mi serranía, donde di mis primeros pasos con la libertad sentida. Hoy entre cruces de caminos y cazadores que nos oprimen nos queman hasta las ideas, ya que ni la justicia nos protege de alimañas sin sentidos, ni aulas donde aprender a soltar ese mal que nació de mentes dañinas exponentes de ese amanecer desde que comenzamos a nacer.

    Desde el nacimientos de los ríos hasta que llegan a su mar, se hace necesario trastocar todo lo aprendido, los puntos y las comas son apreciados por la sociedad; hoy las jaculatorias son presurosamente emborronadas y sin causa para despedirnos de ese bosque de sueños que sentíamos, desde los pesebres tan repletos de pienso que hasta los animales los echan de menos… ya que los labradores del mal están bien adiestrados para cortarnos hasta el aliento, para que dejemos de respirar, para que, hasta el aire nos quieran vender desde las puertas sin cerraduras que quieren imponer para demostrarnos el poder de su maldad, entre sangre derramada y huesos sin calcinar.
    08.04.26
    Antonio Molina Medina

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  25. Palabras en círculos concentrados
    No solo te acompañamos, sino que, tus palabras bien labradas nos abrazan y nos rocían con esa solera que transmiten; palabras que brotan de tus dedos, desde un corazón bien argumentado, dando la sensación de que descubrimos tu interior como un volcán en erupción dejando el nuestro bien templado y acunado.
    Todo resulta hermoso y eficaz en la biblioteca de tu mente, en la visión de tu alma, pero además remueves nuestro subconsciente dejando al descubierto aquello que estuvimos a punto de realizar:

    Una mañana cálida y simpática me acerque a los aledaños de los rompientes de la mar en calma y pise sus rocas cercanas al Faro, hasta acércame a esos mares que se unen en el estrecho, donde dos continentes se saludan, y posé mi cuerpo mirando esas costas de África; penetró en mi mente esa idea de lanzar un mensaje en una botella de cristal a sus aguas; pero como no la tenía pensé en otra oportunidad que nunca llego, solo me inundaba la brisa y el sonido suave de las olas, algunas rompían en mis pies dejando mi cuerpo con esa alegría que provocan las aguas en las que introduje sarpullidos de letras, las de esos recuerdos que provocan tus manos entre esos susurros hechos plegarias:

    Gracias, gracias, gracias por existir y acompañarnos en esta travesía del desierto, con esa agua fresca y clara. la que se encuentra en el caño de la ilusión que mana de ese manantial de tu realidad.
    04.12.25
    Antonio Molina Medina

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Antonio. Par mi es un honor que escribas en este blog.

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  26. YO SUEÑO
    No nos quitarán la ilusión
    los que no saben vivir
    si no es contando dinero.

    Mientras ellos se maldicen
    cuando el pueblo complacido
    se apaña con lo que tiene.

    Ellos no entienden de sueños,
    ni de los valores que nos venden.
    Cuando recogen los sobres
    que al pueblo le han recortado.

    Le han robado las zanahorias.
    Pero nunca la ilusión,
    que ellos no entienden.

    Ni el futuro, ni el presente.
    Podrán vejar el futuro.
    pero soñamos presente.

    Lo que algunos no podéis
    porque sois carne mal oliente
    que no tenéis corazón.
    11.06.26
    Antonio Molina Medina

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  27. “Hay muchos sabios que están vacíos por dentro”. Que ni las ortigas dañarían su aliento; aunque fuesen lanzadas sus palabras en la antesala de esa verdad que, hoy ciega, brilla y sin decoro por una patria ruda y sin sentido ya que el dominio del poder del oro macizo se ha apoderado de ella y ya sin silencio.

    Quién sabe, será que los ojos de la justicia, se han quedado ciegos y sin valor para los que aún creemos en ese paradigma que nos tratan de ocultar… y sin posibilidad de compartir si no es a través de su muerte.

    Los cielos se nublan y de nuevo las palabras de los parásitos se alzan al sol sin pausa, retrocediendo en el tiempo a esa negra historia donde solo la maldad, la sangre y lo imprevisto, se aferra de nuevo a nuestra libertad donde quizás… algunos necesitan sangre nueva que derramar.

    Luz y sombra se pelean sin pudor, y la mentira, con esa justicia ciega y sin recato que está circulando por la esfera terrestre donde solo la miseria crece, junto al llanto y el dolor, se declaran patrimonio de la humanidad.
    Mientras, el canguro salta y pelea por los sentimientos, defendiendo sus crías de la mano del ser humano que trata de extinguir… todo lo bueno creado por un puñado de dólares y sin Cultura que guardar.
    20.05.26
    Madre:
    ¿Por qué me trajiste a la ciudad?
    ¿Por qué me sacaste de la tierra
    que fue mi vida primera,
    donde viví en libertad,
    como un animal cualquiera?

    Antonio Molina Medina

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