En esta ruta, como primicia, doy a conocer fográficamente el inédito y desconocido paraje de El Hoyo. La ruta es una circular por la Sierra del Endrinal con inicio y fin en el pueblo de Benaocaz. Nuestro primer tramo transcurre por la zona del Encinarejo cruzando el arroyo del Pajaruco. Continuaremos en dirección a un paraje conocido como "El Hoyo", al que se accede mediante trepadas. El que quiera evitarlo puede subir por la Pinaleta del Horgazal. A través del Puerto de Palanca iremos descendiendo hasta conectar con el sendero del Salto del Cabrero pasando por el Puerto deDon Fernando y acabando en Benaocaz.
CARACTERÍSTICAS
| |
| Fecha | Noviembre 2013 |
| Zona | Parque Natural Sierra de Grazalema (Cádiz) |
| Cerca de | Benaocaz |
| Distancia | 11 Km |
| Tiempo | 7 horas (paradas incluidas) |
| Trazado | Circular |
| Comienzo | En Benaocaz |
| Finaliza | En el punto de inicio |
| Dificultad | Media - alta |
| Desniveles | Altura mínima: 780 m. - Altura máxima: 1.190 m. |
| Track | Descargar aquí |
La vertiente sur de la Sierra del Pinar desde la carretera de Arcos a el Bosque.

Llegamos a Benaocaz y comenzamos a subir por el "camino del quejiguillo", que antiguamente se usaba para llegar a través del Encinarejo hasta los pozos de nieve del Puerto de las Presillas.


A nuestra izquierda vemos la angostura del arroyo del pajaruco entre la ladera occidental de Sierra Alta y el Ojo del Moro. Las nubes tapizan el Valle del Tavizna dejando ver por encima el Higuerón, Alto del Puntal y el cerro Cabeza de Hortales, donde estuvo situada la ciudad romana de Iptuci.

Pronto abandonamos el camino del Quejiguillo y descendemos hacia el Encinarejo. Aprovecho para comentar que en los mapas aparece erróneamente esta zona como "Pinarejo". Su verdadero nombre, confirmado por una persona que vivió aquí, es "Encinarejo", y también "Encinalejo". Tiene su sentido, porque en en este lugar solo hay encinas.

Fuera del sendero se encuentra el pocito del Encinarejo.





Abandonamos el camino y comenzamos la subida por el lapiaz hacia el paraje conocido como el Hoyo. Sabía de su existencia, su nombre solo aparece en los mapas de principios del siglo pasado (1917).

Por aquí vamos bien.





Nos acompaña nuestro amigo Carlos Chacón, del Grupo de Rescate en Montaña del consorcio de Bomberos de la Provincia de Cádiz, que había estado de guardia la noche anterior.






Bueno, si alguien se ha quedado indiferente que lo diga.



Caminamos por el paraje de Jauletas.







Nos desviamos del sendero para catalogar el Rezume de Jauletas, situado en la ladera NE del pico del mismo nombre. Se trata de una surgencia temporal que recoge el agua que se filtra por la roca caliza. La erosión del agua ha formado un pequeño pilón o estanque natural al que le añadieron unas lozas de barro a modo de presa.

También vemos el Pilón-aljibe de Palanca
El pilón está labrado en la roca y recoge el agua que rezuma de los estratos del fondo y también desde una cornisa situada justo encima. A su alrededor crearon un muro (actualmente semiderruido) de piedras unidas con mortero para aumentar su capacidad. Sin haber comenzado la temporada de lluvias conserva el agua que también contiene algas y gallipatos. Por ello se deduce que también capta el agua durante el verano procedente de la caída del rocío nocturno depositado sobre la inclinada cornisa. Por su proximidad al Rezume de Jauletas y a restos de chozos, se supone que debieron ser los dos puntos de reserva y captación de agua de un antiguo poblado de carboneros, ante la ausencia de arroyos cercanos.






El descenso lo hacemos por el "camino de las carboneras", llamado así por nuestros amigos del Grupo de Senderismo El Tercer Tiempo. El nombre viene dado por los numerosos alfanjes o soleras destinados a la producción de carbón que veremos por el camino. En la foto pasamos por uno de ellos.


Para elaborar el carbón, la materia prima principal era la madera de quejigo y encina. El horno o carbonera se elabora a partir de una base sólida con los troncos de madera de mayor tamaño, apilando sobre estos otros restos de leñas. Todo se cubría con cualquier material arbustivo de la zona y finalmente se extendía con una capa de tierra, para evitar una combustión rápida. Se practicaba pequeñas chimeneas para controlar la combustión y una vez apagado, se desmontaba el horno y se cargaban los sacos de carbón en mulas para su transporte. Esta actividad duró hasta los años 60. Los indicios que quedan son los alfanjes, explanadas de color muy oscuro, producto de las sucesivas quemas con restos de picón.
Dejamos a nuestra derecha un cruce que nos llevaría hacia el Cortijo de las Albarradas y continuamos hacia la izquierda para enlazar con el sendero del Salto del Cabrero.





Continuamos por el antiguo "camino del Puerto de San Fernando", que partía de Benaocaz hasta el Puerto del Boyar o viceversa. Allí enlazaba con el "camino de Grazalema a Arcos de la Frontera". En los mapas actuales aparece como Puerto de Don Fernando, en referencia al supuesto paso de los Reyes Católicos por esta zona.






También recoge el agua del tejado de la casa cercana y que es derivada por una conducción subterránea de unos 50 metros hasta el aljibe. La finca es privada, está habitada y hay ganado, por lo que debemos abstenernos de acercarnos y molestar. Nosotros lo hicimos con el único propósito de catalogar el aljibe para el proyecto "Conoce Tus Fuentes".






A nuestra izquierda vemos la angostura del arroyo del pajaruco entre la ladera occidental de Sierra Alta y el Ojo del Moro. Las nubes tapizan el Valle del Tavizna dejando ver por encima el Higuerón, Alto del Puntal y el cerro Cabeza de Hortales, donde estuvo situada la ciudad romana de Iptuci.

Pronto abandonamos el camino del Quejiguillo y descendemos hacia el Encinarejo. Aprovecho para comentar que en los mapas aparece erróneamente esta zona como "Pinarejo". Su verdadero nombre, confirmado por una persona que vivió aquí, es "Encinarejo", y también "Encinalejo". Tiene su sentido, porque en en este lugar solo hay encinas.

Fuera del sendero se encuentra el pocito del Encinarejo.

Continuamos por el mismo paraje.

Mas adelante el karst se hace notar.



La "encina caracol".
Abandonamos el camino y comenzamos la subida por el lapiaz hacia el paraje conocido como el Hoyo. Sabía de su existencia, su nombre solo aparece en los mapas de principios del siglo pasado (1917).

Ganamos altura a base de trepadas.

Una pequeña terraza con un arce de montpellier.

Por aquí vamos bien.


A ver quien sube por aquí.

Nosotros a lo nuestro, a base de trepadas y destrepes.

"Culeamos" un poco mientras creemos ver al frente lo que buscamos.

Y cruzamos la puerta...... ¡Bienvenidos al Hoyo, el Shangri-La calizo!




Nos acompaña nuestro amigo Carlos Chacón, del Grupo de Rescate en Montaña del consorcio de Bomberos de la Provincia de Cádiz, que había estado de guardia la noche anterior.
















Bueno, si alguien se ha quedado indiferente que lo diga.

Continuamos nuestro camino hacia "Troya".

La versión caliza del Caballo de Troya, jeje.

Caminamos por el paraje de Jauletas.


Llegamos a un collado con un paisaje espectacular. En el extremo de la izquierda la cima del Coargazal y en el de la derecha el Simancón detrás del pico del Descubrimiento.

El pico Morrocano.

Abajo vemos la Casa del Dornajo.

Continuamos por el paraje de Jauletas y vemos restos de chozos que posiblemente pertenecieron a algún antiguo poblado de carboneros.


Nos desviamos del sendero para catalogar el Rezume de Jauletas, situado en la ladera NE del pico del mismo nombre. Se trata de una surgencia temporal que recoge el agua que se filtra por la roca caliza. La erosión del agua ha formado un pequeño pilón o estanque natural al que le añadieron unas lozas de barro a modo de presa.


También vemos el Pilón-aljibe de Palanca

El pilón está labrado en la roca y recoge el agua que rezuma de los estratos del fondo y también desde una cornisa situada justo encima. A su alrededor crearon un muro (actualmente semiderruido) de piedras unidas con mortero para aumentar su capacidad. Sin haber comenzado la temporada de lluvias conserva el agua que también contiene algas y gallipatos. Por ello se deduce que también capta el agua durante el verano procedente de la caída del rocío nocturno depositado sobre la inclinada cornisa. Por su proximidad al Rezume de Jauletas y a restos de chozos, se supone que debieron ser los dos puntos de reserva y captación de agua de un antiguo poblado de carboneros, ante la ausencia de arroyos cercanos.


Un "lapiaz romo"


Detrás la vertiente sur de la crestería del Coargazal.

Llegamos al Puerto de Palanca, paso natural entre Jauletas y Coargazal, con la Sierra del Pinar ante nuestros ojos.

Una paradita para la foto y también para comer.

Comenzamos el descenso por la otra vertiente.

El descenso lo hacemos por el "camino de las carboneras", llamado así por nuestros amigos del Grupo de Senderismo El Tercer Tiempo. El nombre viene dado por los numerosos alfanjes o soleras destinados a la producción de carbón que veremos por el camino. En la foto pasamos por uno de ellos.

Aquí vemos la pequeña terraza donde se ubicaba uno de los alfanjes.

Para elaborar el carbón, la materia prima principal era la madera de quejigo y encina. El horno o carbonera se elabora a partir de una base sólida con los troncos de madera de mayor tamaño, apilando sobre estos otros restos de leñas. Todo se cubría con cualquier material arbustivo de la zona y finalmente se extendía con una capa de tierra, para evitar una combustión rápida. Se practicaba pequeñas chimeneas para controlar la combustión y una vez apagado, se desmontaba el horno y se cargaban los sacos de carbón en mulas para su transporte. Esta actividad duró hasta los años 60. Los indicios que quedan son los alfanjes, explanadas de color muy oscuro, producto de las sucesivas quemas con restos de picón.

Dejamos a nuestra derecha un cruce que nos llevaría hacia el Cortijo de las Albarradas y continuamos hacia la izquierda para enlazar con el sendero del Salto del Cabrero.

Un bonito pilón semicircular.


Y conectamos con el sendero del Salto del Cabrero.

Llegamos a la dolina donde se encuentra el mirador del Salto del Cabrero y que ya hemos mostrado en otras rutas.

Continuamos por el antiguo "camino del Puerto de San Fernando", que partía de Benaocaz hasta el Puerto del Boyar o viceversa. Allí enlazaba con el "camino de Grazalema a Arcos de la Frontera". En los mapas actuales aparece como Puerto de Don Fernando, en referencia al supuesto paso de los Reyes Católicos por esta zona.

Bonita vista del Caillo ó Navazo alto.

Nos acercamos para catalogar el Aljibe del Puerto de Don Fernando.


El aljibe recoge el agua de la lluvia que cae sobre el tejado.

El agua entra en el aljibe a través de unos sumideros practicados en su pared.

También recoge el agua del tejado de la casa cercana y que es derivada por una conducción subterránea de unos 50 metros hasta el aljibe. La finca es privada, está habitada y hay ganado, por lo que debemos abstenernos de acercarnos y molestar. Nosotros lo hicimos con el único propósito de catalogar el aljibe para el proyecto "Conoce Tus Fuentes".

También pasamos por la calera del Puerto de Don Fernando.

Ya vemos Benaocaz al fondo. Detrás toda la vertiente occidental de la Sierra del Caillo.

Pasamos por un antiguo puente sobre el arroyo del Pajaruco o Pajarito según los mapas antiguos.

Comienzo del sendero del Salto del Cabrero desde Benaocaz.

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